Yahannat
Los incesantes pasos se escuchaban subiendo las
escaleras a gran velocidad en el faro. Una hermosa figura atlética sube sin
descanso los incalculables escalones que parecen infinitos a una cima que
aparenta no tener.
La luz del sol ilumina su largo
cabello oscuro, sus hermosos ojos azules y su bellísimo rostro. Mientras sube
incansable-mente recuerda unas palabras que se destinaban a ella.
<<Querida Ámbar:
Mi lady, el tiempo
ha pasado, sé que sufres por no saber vuestro origen ni vuestra vida y aunque
no entendáis nada necesito que vengáis a mi encuentro. Ésta es la única forma
de que descubráis vos misma ese pasado tan ansiado por conocer, junto a vuestro
nuevo presente, logréis saber vuestro futuro y vuestro gran destino.
No debéis temer lo que pueda pasar, os podrá
sorprender, pero os alegrarais al fin. Sé que comprenderéis y lo aceptaréis. Os
espero mañana al amanecer en el faro de Thember.
atte.: MERRY. >>
Cada palabra resonaba en su mente y se despertaba en
ella la inquietud y el temor por no saber lo que le esperaba en lo alto. Su
agitación no le hacía desacelerar, parecía fuerte, su gran curiosidad podía
más que su fatiga.
La luz del sol se fue tiñendo lentamente de rojo, y a
medida de que la oscuridad se apoderaba de aquel claro día las luces dentro del
faro se encendían en cadena hasta llegar a la muchacha, jugándole una carrera.
Ella sólo pensaba en una sola cosa, en quién era ese tal Merry y cómo le
mostraría su pasado, su futuro y su destino. Pero lo que temía era si era
correcto ir al encuentro de un extraño.
Tratando de dejar de pensar en eso que tanto le
inquietaba se dio cuenta de que la noche se había hecho presente y que aquel
bello amanecer hacía muchas horas había desaparecido. Desconcertada y
aturdida, por no saber lo que estaba pasando, cerró los ojos y trató de
tranquilizarse, respirando profundo y pensando que sólo era su cansancio lo que
la hacía alucinar. Al abrirlos, creyendo encontrarse en las escaleras, se
admiró, aún más, al encontrarse en la cima del faro. Miró a su alrededor y se
encontró con la presencia de un anciano, con sus cabellos y barbas largas y
blancas. Estaba vestido con una túnica del mismo color y en su mano sostenía un
gran báculo. El anciano miraba con atención hacia el Sur.
- Habéis llegado justo a tiempo. Es bueno verla
nuevamente, parece que el tiempo ha pasado tanto para vosotros como para mí,
Ámbar- exclamó aquel misterioso hombre.
- ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Para qué
me quieres?
- No desesperéis, tened paciencia y escuchad, ya
que en el viaje encontraréis las respuestas.
- ¿Cuál viaje?- interrogó.
- Comenzaré desde el principio, claro, si mi
lady me lo permite- le dijo.
Ámbar creyó
entonces que se había enojado y rápidamente agachó la cabeza haciéndole
entender que no lo interrumpiría.
-
Me llamo
Merry Jeims, vosotros ya me conocéis, pe-ro no lo recordáis aún. Habrá tiempo para eso, ahora escuchad: Iréis
a Yahannat, El reino de los Humanos, donde os encontraréis con un viejo amigo
que adoráis, Xinux Warpp, no preguntéis nada, guardad silencio y sed paciente. Esta es vuestra oportunidad para conocer
todo aquello que ansiáis y no debéis de perderla.
Ámbar permaneció en silencio, siguiendo las indicaciones que éste anciano, Merry Jeims, le daba. Todo le parecía tan extraño.
-
Creo que
ya es hora - continuó- No os asustéis, todo lo que veréis y viviréis es real,
no es ni un sueño ni mucho menos una pesadilla- dicho esto Merry se acercó a
ella, la que retrocedió lentamente.
El anciano empujó a Ámbar con el
báculo y ella cayó, pero el suelo había desaparecido, y se encontraba cayendo
por el faro a gran velocidad. Fugazmente, mientras caía, la figura de las escaleras,
que poco antes subía, se iban desdibujando, encontrando a su alrededor una
profunda oscuridad.
Poco después sintió llegar al fondo, creyendo
raramente que era su fin. El suelo donde se hallaba era algo húmedo, suave y
muy cómodo. Abrió los ojos con temor, no sabía con qué se iba a encontrar
ahora, pero todo era aun más extraño. Ya no estaba más en el faro, se
encontraba en un bonito jardín, de suave césped y lleno de maravillosas y
preciosas flores de mil colores. Se quedó inmóvil momentáneamente mirando hacia
el cielo azul, era un día espléndido. Pocos minutos después se levantó sobresaltada,
sentándose sobre el césped al notar la presencia de alguien. Al mirar a su alrededor descubrió que era un
hombre.
Aquel hombre elegante, vestido de guerrero, la
observaba con una sonrisa amable y alegre. Sus cabellos dorados cubrían parte
de su rostro, sus ojos eran verdes y su sonrisa era tan apacible como ese cielo
azul celeste. Algo inexplicable ocurrió cuando cruzaron miradas. Sintió una
paz, la cual no pensó tener en ese ambiente tan extraño, aunque lo más
importante o extraño era lo familiar que todo le parecía.
Ambos quedaron mirándose como si se conocieran de toda
la vida, pero ella no tenía idea de quién era. Sólo las flores se movían
danzando por la pequeña brisa que las arrastraba cariñosamente y las infinitas
y coloridas mariposas que revoloteaban por doquier, todo esto parecía un paraíso.
- ¡Qué bueno verla, Ámbar!, Realmente os he
extrañado mucho mi lady- comentó mientras le extendía la mano para ayudarla a
levantarse.
- Quisiera decir lo mismo, pero realmente ni sé
donde estoy- le respondió levantándose con su ayuda.
- Xinux a vuestro servicio. Me dijo Merry que no
os acordáis de nada, que de a poco volverá vuestra memoria. Cambiando de tema,
estamos en Samoll en Yahannat, ‘El reino de los Humanos’. Seguro tenéis
hambre. Venid a mi cabaña os daré de comer.
- Sólo si no es mucha molestia.
- Claro que no, venid conmigo, mi lady. Ese es
mi hogar- dijo señalando una enorme cabaña - le pediré a Sulmy que prepare
algo, después os daré una habitación para que descanséis.
Al entrar a la cabaña se sintió muy cómoda, se sentía
una brisa fresca entrar por las ventanas. Xinux le señaló el comedor y ella
pasó.
- Tomad asiento, mi lady, por favor. ¿Qué
deseáis comer?- le preguntó la sierva.
- Lo que usted guste, señora- respondió.
- Entonces lo de siempre...
Ámbar se quedó mirando a su alrededor, su corazón se
sentía acongojado, pero su mente estaba nublada, llena de penumbras.
- ¿Cómo os sentís, mi lady?
- Bien, creo. Quisiera saber realmente en dónde
estoy, quisiera acordarme, como tú dices, pero… me siento muy rara aquí...
- Mi lady no os sintáis mal, tened paciencia que
ya llegará el momento en el cual recordéis todo - le explicó, algo triste- Sé
lo que os podría poner mejor. Podríamos ir a ese lugar que os gusta tanto, así
tal vez lograréis recordar. Claro que tendríamos que desviarnos un poco de
nuestro recorrido.
Ella asintió y se quedó pensativa. No dijo nada,
aunque tenía la duda de cuál era ese tal recorrido que iban a hacer. Minutos
después llego la sierva, Sulmy, con la comida, la cual le gusto mucho, estaba
deliciosa. Mientras comían Xinux le había comentado que Sulmy era como de su
familia, y que no la trataba como a una sierva. También le comentó que hoy en
día en su país había cambiado, aunque muy poco, la relación con los siervos.
Ahora la gente, por lo menos los comunes, trataban mejor a estos que los servían
y hasta le daban algunos privilegios, pero aún así habían muchos lugares donde
eran tratados como esclavos.
Estaba amaneciendo cuando Ámbar
despertó sobresaltada, parecía que había despertado de un largo sueño, pero
no, todo era real. Se levantó de la cama, recordando cómo llegó hasta allí, y
miró por la ventana, en ese instante en su cabeza se cruzaron imágenes
entrecortadas de una tormenta; primero vio un cielo gris, después se vio en una
cabaña, luego vio a un hombre algo borroso en la puerta, llovía a cántaros,
truenos y relámpagos se oían. Fue al escuchar los relámpagos cuando del susto
retrocedió cayéndose de espaldas. Poco
después llegó Xinux a la habitación, que había corrido asustado por aquel
ruido.
- ¿Qué ha pasado, mi lady?, ¿Os habéis lastimado?
- No te preocupes, sólo fue mi torpeza.
- Tened cuidado, no quisiera que os lastiméis.-
le confesó y luego le comentó- Ya va a estar el desayuno. Alistaos y luego
bajad. En el placar hay un bolso, elegid varios vestidos de los que están allí
y cargadlos en él. Poneros el que más os guste. Todo lo que está en esta
habitación es vuestro, son mi obsequio para vosotros, mi lady.
- Gracias- exclamó sin más palabras para decir.
- Cuando estéis lista bajad con el bolso porque
nos iremos a Ifany.
Xinux se fue, ella sintió curiosidad y se acercó al
placar mirando su contenido. Se encontró maravillada al ver tantos vestidos.
Revolvió los cajones y las puertas, y al abrir una corrediza encontró un bolso,
seguramente al que se refería Xinux. Lo sacó y lo depositó sobre la cama. Notó
que el bolso tenía cosas dentro, aunque eso no le llamó la atención y siguió
mirando las ropas del placar. Con toda la paciencia del mundo eligió varios
vestidos y los guardó en el bolso, luego eligió uno para ponerse. Era un
vestido de seda blanco, como las sandalias que escogió ponerse, entre la
variedad de zapatos que había. Las zapatillas que traía puesta, el jeans y la
remera las dejó dentro del bolso, separado de los vestidos y calzados que
eligió del placar.
Al estar lista, después de
cepillar su cabello, bajó y se dirigió al comedor. Iba caminando pensando cómo
sería su nueva vida, o descubierta vieja vida, cuando se chocó con Xinux en el
pasillo.
-
Pasad al
comedor, mi lady, así Sulmy sirve la mesa. Mientras podríamos hablar de vuestra
vida allá en... - se quedó pensando tratando de recordar, pero al fin agregó-
ese lugar donde vivisteis 7 años de vuestra vida.
Ella asintió con un leve movimiento con su cabeza como
confundida mirando desvariadamente para todos lados. En segundos se ubicó en una
de las sillas del comedor y Xinux la imitó.
- Ahora bien, contadme.
- No sé lo que ocurre, pero no puedo recordar
nada de antes de llegar aquí. No lo entiendo. ¿Qué me sucede?
- Será tal vez el portal, que al atravesar aquel
mundo con el nuestro te produce pérdida de memoria. No os preocupéis, seguro
con el tiempo lograras recordar…
En ese momento recordó un momento trágico en su vida,
por lo menos eso fue lo que creyó Xinux que rápidamente preguntó.
- Ámbar, ¿Qué os pasa? ¡Respondedme Ámbar!
- Discúlpame - dijo reaccionando.
- ¿Qué os ha pasado, mi lady?
- Nada, sólo pensaba – le aseguró, pero
intrigada le preguntó - Me gustaría que me cuentes de antes, de mí familia,
no sé... ¿Quiénes fueron mis padres?
Al preguntar eso Xinux se quedó algo asombrado y no
supo que decir. Pero Ámbar insistió.
- ¿Quiénes fueron mis padres? ¿Tengo familia?
- Perdonadme, pero al igual que vos mi memoria
ha sufrido algunos daños y no recuerdo mucho sobre aquel tiempo de guerras y
muerte donde vos habéis marchado a aquel extraño mundo. Además ha pasado mucho
tiempo, lo único que puedo deciros es que vuestros padres fallecieron, por lo que
me ha contado Merry. Os voy a pedir un favor no me preguntéis nada, esperad
hasta que lleguemos a Ifany y hablemos con Kapana, tal vez ella os devele
vuestra vida.
- ¿Por qué iremos al encuentro de esa mujer?
¿Quién es ella y cómo puede saber de mi vida?
- Iremos porque Merry me lo ha mencionado, me ha
pedido que os lleve al encuentro de esta clarividente. Debéis disculparme, pero
yo no puedo aclarar vuestras dudas, no recuerdo nada de vuestro origen. Quedan
en mi mente sólo recuerdos de nuestras aventuras, es como si toda la historia
que nos rodeara haya sido borrada de mi memoria. Si lo supiese no dudaría en
deciros.
- Lamento si soy insistente, es que quisiera
saber sobre ellos, es lo que más me importa en la vida. No quisiera que nada ni
nadie impidiera que descubriera quién soy yo. Si es cierto que pertenezco acá
voy a hacer lo imposible para recordarlo, para saber mi historia.
- Lo sabréis muy pronto Ámbar, ya lo veréis– le
aseguró alentadoramente.
- Aquí tienen vuestro desayuno preferido, jugo
de naranja, huevos y Rañun.
- ¿Rañun?- se pregunto Ámbar
- No os preocupéis, os va a encantar, lo sé
porque es nuestro desayuno preferido.
Ámbar comió tranquilamente, estaba algo pensativa,
pero no podía negar que la comida estaba exquisita. Al terminar el desayuno
Xinux y Ámbar juntaron el equipaje y despidieron a Sulmy. Fuera los esperaba un
carruaje. Para Ámbar todo parecía muy repentino, pero nada le era más
importante que responder todas sus preguntas y por fin sacarse esas dudas que
tanto le aquejaban. Fuera lo esperaba un carruaje con un hermoso caballo.
- Llegaremos al anochecer, al mediodía
descansaremos bajo la sombra y comeremos algo- le comentó mientras subían a la
carroza.
Ella asintió y admiro al majestuoso corcel, algo en
este le agradaba. Ambos entonces subieron al carruaje y marcharon.
El sol irradiaba sobre sus cabezas, era medio día, y
Xinux decidió que era hora de descansar. Bajaron del carruaje y se sentaron
bajo la sombra de un enorme árbol. Mientras comían, Xinux empezó a relatar.
- Los Amamols son unas figuras legendarias, muy
respetadas por los habitantes de Yahannat, porque fueron los que defendieron a
nuestros pueblos de las guerras y ahora yacen como árboles inmóviles que nos
brindan su sombra. Creo que no existe ninguno con vida, aunque creo que los
pocos que quedaron se refugiaron en el pantano, ningún mago quiere entrar a ese
lugar, no sé porque, y tal vez eso los llevo allí. Solían ser árboles de
defensa de nuestros reinos. Los Amamols y los humanos se llevaban bien, pero
Naeris ha terminado con ellos, y quiere terminar con todo. Por eso veréis que
prácticamente no existen los duendes, las hadas, los enanos, los unicornios. Peor
aún, dicen que ha matado a todos los dragones, pero sé que eso no es así.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque él está buscando algo, está buscando a
un dragón en especial...
- ¿A qué te refieres?, ¿Qué busca ese tal
Naeris?
- Es un mago ruin, No sé exactamente lo que busca
pero sé que tiene que ver con un dragón. Aunque digan lo contrario puedo
apostar que queda alguno con vida, porque he escuchado rumores de que ronda por
las Montañas de Nadramons, detrás del tal Grackon… Juro que aunque sea lo
último que haga voy a averiguar qué es lo que tiene entre manos y voy a echarlo
por tierra.
- Puedes contar conmigo- le aseguró y luego
curiosa preguntó- Naeris es un...
- Mago- terminó- Es uno de los magos más
poderosos y el más maligno de todos- ella pensó e interrogó.
- ¿Todos los magos son malvados?
- Sí, no he conocido mago alguno que no lo sea,
los odio, han matado a mi madre y persiguen a todos los de mi raza. Todo mi
pueblo ha sufrido por culpa de ellos...
- ¿Por qué odian a los humanos?
- ¿Humanos?, yo soy un...
Iba a decir algo pero un ruido tras los arbustos lo
alarmó y desenvainando su espada esperó atento a que saliera de allí. Minutos
después, detrás de los arbustos salió un pequeño y adorable gatito, color
pardo. Ámbar al verlo se emocionó, eran tan simpático y parecía que ella le
agradaba, pues se acercó y empezó a ronronear mientras rozaba su pierna.
Entonces lo tomó entre sus brazos y lo acarició.
- ¡Qué bonito!- expresó contentísima- Me
gustaría quedármelo- murmuró.
- ¿Por qué no os lleváis con nosotros?
- ¡Qué bueno! Pero debo ponerle un nombre... -
se produjo un breve silencio y luego exclamó- ¡Pardy! Porque es de color pardo
y es tan chiquito...
- Muy lindo nombre habéis puesto, pero por otro
lado debemos continuar el viaje, así podremos llegar antes de que se esconda
el sol.
Juntaron las cosas y subieron al
carruaje, Ámbar llevó entre sus brazos al pequeño animalito. El sol aún estaba
fuerte, los árboles empezaron a abundar y de a poco penetraron en una gran
arboleda de Amamols, por lo que el sol no les preocupó.
Ámbar estaba emocionada, esos
árboles eran enormes, llenos de vida y llevaban marcas de espadas y armas
hundidas en su corteza. Era confortable para ella, aquella sombra refrescante
y ese aire tan puro la llenaba de vida. Ella observaba con atención todo aquel
hermoso y nuevo paisaje, los pájaros y animales exóticos, con sus nidos y
cuevas.
A Xinux el viaje le fue muy largo, iba mirando
distraídamente el camino disimulando no observar a Ámbar, aunque ella no lo
notaba, estaba muy entretenida mirando el maravilloso paisaje y antes de que se
dé cuenta el sol se ponía, la oscuridad se acercaba.
-
Ya
estamos llegando, sólo faltan unos segundos.
Ámbar no respondió, lo miró y asintió, luego miró al
frente y vio delante de ella una montaña muy grande, a la que se fueron
acercando poco a poco. Minutos después estaban delante de ella una gran cueva,
oscura como boca de lobo. Ya era hora de bajar.
-
No os
asustéis- dijo Xinux mientras se acercaba a un costado de la entrada.
Agarró una rama, que estaba a orillas de la cueva, y
la jaló hacia abajo. En ese mismo momento dentro de la cueva se prendieron
antorchas guiando la entrada.
-
Ahora
acompañadme, tenemos que hablar con Kapana.
Ámbar, a la par de Xinux, entró en la cueva y a pocos
metros se encontraron con un desvió. Él
se encontraba desorientado, pero tratando de tomar las riendas en el asunto,
decidió ir a la derecha, cuando de repente escuchó la voz de Ámbar.
- ¡Pardy!, ¿Adónde vas?
- ¿Qué os ha pasado?- interrogó.
- Nada, es sólo Pardy que tomo el otro camino y
tengo que ir a buscarlo.
- Así lo haremos, mi lady. Iremos los dos.
A pocos metros de distancia encontraron a Pardy.
- Parece que quiere que lo sigamos.
- Lo seguiremos entonces- le contestó y pensó-
¿Qué querrá mostrarnos este gracioso gatito?, ¿Sabrá dónde encontrar a Kapana?
Ambos salieron corriendo tras Pardy.
- Parece que estamos cerca, escucho una voz a
poca distancia de aquí.
- Yo también la escucho, Xinux.
Xinux la miró asombrado y cálidamente le respondió con
una sonrisa. Era la primera vez, desde que ella había vuelto, que lo llamó
Xinux, se sentía muy feliz por la idea de que todo pueda volver a ser como
antes.
- ¡Deteneros!- exclamó una voz, mientras Pardy
desaparecía tras una puerta- ¿A dónde creeos qué vais?
- Queríamos hablar con Kapana.
- ¿Quiénes sois vosotros?- preguntó aquella voz
masculina, su cuerpo, desdibujada por la oscuridad, se hallaba en un rincón del
pasillo.
- ¡Dejadlos en paz, Misap!- exclamó una voz
femenina, luego refiriéndose ellos dijo- Los estaba esperando- ¡Pasad por
allí!
La mujer señaló una puerta y ellos entraron, dentro
estaba oscuro sólo la iluminaban infinitas de velas blancas, y habían una
fuente de agua sobre la mesa de mantel negro, igual que las paredes de aquella
habitación que daba al ambiente mayor oscuridad.
- ¡Sentaos!- les dijo amablemente, ofreciéndoles
dos sillas enfrente de aquella mesa- Ahora veréis- dijo luego que se ubicaron
en las sillas- Soy Kapana, ya sé lo que vosotros queréis y os complacería, pero
desgraciadamente no puedo hacer mucho por vosotros, es muy fuerte el futuro que
depara a vuestras vidas.
- ¿A qué os referís?
- Ya lo veréis. Primero, Ámbar, mirad
atentamente el agua de la fuente que está aquí- le explicó apuntando la fuente-
Ahora, no apartéis vuestros ojos de allí, hasta que os ordene. ¿Entendéis?
- Sí.
- Xinux alejaos un poco de la mesa, colocaos
cerca de la pared, tened cuidado con la velas.
Ámbar no apartaba la vista de su reflejo en el agua, y
comenzó a ver imágenes. Entre ellas vio una gran montaña, se vio escalándola,
cuando de repente Kapana da un golpe al agua con fuerzas, salpicando sus
ojos. Ámbar no pudo evitar cerrar los
ojos ni alejarse de la fuente, sus ojos le ardían.
-
Ahora
podéis cerrar los ojos, tomad esta toalla, secaos.
Ella tomó la toalla y se secó su rostro. Xinux se
asustó, pensando que algo malo había pasado, y cuando ya se iba a levantar
Kapana le indicó.
- ¡Sentaos!, A ella no le pasa nada, la he
curado de un hechizo. Ahora ya no estará más ciega.
- ¿Ciega?- se dijo a sí mismo- Ella no estaba
ciega
- Ya sabréis a que me refiero.- le contestó.
Ámbar escuchaba la conversación, pero no entendía lo
que decían. Sus ojos le seguían ardiendo y no lograba abrirlos.
- ¡Abridlos ahora!- le ordenó.
- Pero no pue... - antes de terminar de decirle
que no podía, ella abrió los ojos, instantáneamente el ardor desapareció.
- Ahora estáis lista. Quisiera hablar con Ámbar
a solas, luego hablaré con vosotros.
- Entendido, esperaré fuera.
- ¿A qué te referías al decir que estaba ciega?
- Al parecer alguien ha nublado vuestras
visiones, sé que éstas os ayudaran.
Ámbar
no supo que decir sobre eso, pero luego le dijo.
- Me dijo Xinux que usted podía hablarme del
pasado- le comentó cuando este salió.
- Xinux dijo la verdad, yo sé de vuestros
padres, pero me han impedido que os cuente de vuestra vida. Os contaré algo mejor,
la leyenda de Yahannat, así conoces un poco de estas tierras. Hace 17 años hubo
una pelea entre las razas en Unamilum, por culpa de una pareja estalló una gran
guerra. Aquellos rompieron las reglas, porque eran de razas diferentes y su
amor estaba prohibido. La mujer maga y el hombre común se escaparon y tuvieron
un hijo, al que un profeta anunció como la salvación. Un mago maligno deseaba a
aquella mujer maga y juró vengarse por su desprecio y asesinar al maldito que
se la robó y a ese bastardo, como él los llamaba. Aquella pareja fue muerta
por él y por su ejército, pero el niño se salvó inexplicablemente. El maligno
mago lo buscó durante 10 años, y cuando al fin lo encontró lo mandó a matar. La
criatura huyó advertida por un mago
blanco, y aquel mago negro, no ha
logrado encontrarlo. Ahora sabe que el tiempo ha llegado, que la profecía se
va a cumplir, y que no podrá seguir huyendo de él, no teniendo más opción que
luchar.
Ámbar escuchó el relato, pero no entendía que tenía
que ver con ella.
- ¿Y de mis padres que puedes decirme?
- Escucha Ámbar, debéis de encontrar el rubí que
encierra el alma de vuestra madre, ella os necesita y sé que al encontrar eso
ella misma podrá deciros que hacer.
- ¿Y dónde puedo encontrar ese rubí?
- Sólo puedo deciros que lo encontraréis en
Janas, pero no sé más, se encuentra en un lugar donde sólo vos podéis encontrarlo.
Ya se hace tarde, debéis iros- le anunció- sal y avisadle a Xinux que entre.
Así lo hizo. Cuando Xinux estuvo frente a ella, ésta
le dijo:
- Xinux, no puedo deciros de vuestro pasado,
pues ya lo sabréis, pero tampoco puedo deciros mucho de vuestro futuro, porque
es muy impredecible. Sólo os digo que hagáis caso a vuestro corazón y controlad
sólo algunos impulsos, los cuales os ayudaréis. Sabréis que hacer, pero tened
cuidado hay muchas personas que os traicionarán y depende de vosotros
desenmascararlas. Cuidad de Ámbar, ella es muy valiosa para Unamilum.
- ¿A qué os referís?
- Ya lo sabréis, por lo pronto dirigíos a Janas
y luego iros al Reino de Yahannat, eso es lo único que os puedo decir por
ahora. Tendréis mi ayuda para descubrir el secreto que yo no tengo derecho a
contar. ¡Suerte! Marchad ahora, la luz del sol os ayudará.
Xinux se marchó de allí y
encontró a Ámbar dormida, sentada al lado de la puerta. La despertó y casi
arrastrándola la llevó de la mano fuera de allí. Pardy, que había desaparecido
durante un tiempo, los seguía rápida y silenciosamente detrás.
Al salir de la cueva Ámbar notó que Pardy los seguía,
lo esperó y lo tomó en sus brazos con cariño. Todo aun estaba oscuro, pero a
lo lejos, por el Este, se notaba que el cielo empezaba a aclararse. La
oscuridad se iluminaba aún adornada por millones de luciérnagas que volaban por
doquier. Al acercarse al carruaje no encontraron al caballo, raramente no
encontraron huellas de este por ningún lado, por lo que sin decir nada Xinux
recogió las cosas más necesarias del carruaje e invitó a Ámbar con un gesto a
continuar a pie.
-
La
adivina no me dijo mucho, en realidad no respondió ninguna de mis preguntas.
-
Realmente
no nos dijo nada importante, esto es extraño, pero debemos de continuar, en el
camino encontraremos la verdad.
-
¿A dónde
iremos?
-
Iremos al
reino Yahannat, allí deben de saber de vos, pero primero iremos a Janas. No nos
queda muy lejos de aquí el castillo. Espero que no os moleste. Cuando salgamos
de allí, iremos a la cabaña. Tratad de no creed siempre en los demás. Veréis
que sólo los que os quieren y aman estarán allí cuando estéis en peligro.
El rostro de Xinux estaba algo extraño y a Ámbar le
produjo un estremecimiento y pensó lo de no confiar en los demás y a que
peligros él se refería.


Pueden comentar lo que quieran respecto a la historia, a la forma de escritura y sobre sus personajes!! Sus comentarios me ayudan a mejorar!
ResponderEliminarmuy bello tu libro muchos éxitos y bendiciones me gusto mucho
ResponderEliminarGracias!! Que bueno que te haya gustado!! Saludos!!
EliminarBueno,por lo que lei esta buena la idea,y no sos para nada una mala escritora.En mi opinion profesional creo que deberias trabajar mas en las descripciones ya que pienso que un buen libro tiene que tener unas buenas descripciones y aunque a veces se hagan pesadas ayudan al lector en adentrarse a la historia de una manera magica y especial. De todas maneras ansio terminarlo y espero que logres trabajar aun mas en la descripcion tanto de los personajes como de lo que los rodea.
ResponderEliminarMartu-14 años
Hola Martu, muchas gracias por tu opinión. Verdaderamente este es un libro ligero como introducción a los demás tomo. Espero que leas los otros capítulos. Pronto pondré la nueva página donde se puede leer hasta el 7mo capítulo :)
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
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